A pesar de que en niveles educativos previos al universitario algunas comunidades autónomas han apostado firmemente por el uso de software libre para la docencia, dentro del ámbito de la universidad sigue imponiéndose un modelo basado en el uso de software privativo. La elección de los programas usados en el aula se ampara en la libertad de cátedra del profesor y se guía por consideraciones que deberían ser objetivas, algunas de las cuales como la calidad del producto y su adecuación a los descriptores de la asignatura son, por supuesto, requisitos previos. Pero en la mayoría de los casos, existe más de un programa informático que cumple razonablemente bien los requisitos anteriores, por lo que, para la definitiva elección, es preciso recurrir a consideraciones adicionales. Con frecuencia, estas consideraciones han estado relacionadas con la tradición y la inercia a usar las mismas herramientas de años anteriores.



